Carlos Tevez va por la revancha ante River en un cruce distinto a todos los que le tocó estar.

El Apache festejó en 2004 pero con Gallardo como DT la historia se dio vuelta. Este nuevo Superclásico lo encuentra renovado y con la idea fija: se juega algo personal.

Carlos Tevez está ante una gran oportunidad en otro cruce entre Boca y River.

Y es que en el capitán y referente del plantel de Miguel Ángel Russo están depositadas buena parte de las ilusiones en Brandsen 805.

En la intimidad, también es un desafío grande para él. El que tanto esperó.

El Apache llegará a otro mano a mano contra su rival de toda la vida distinto a como lo hizo en otros tiempos no tan lejanos.

Es que en 2018 (tras su regreso desde China) fue titular en la Supercopa Argentina, pero luego fue perdiendo terreno en el ciclo de Barros Schelotto.

La definición de la Copa Libertadores de aquel año lo encontró como suplente, ingresando un puñado de minutos en ambas finales.

Sus roces internos con el DT los contaría el jugador meses más tarde.

Para sus íntimos, Tevez sabe que el del domingo debe ser su gran partido.

Que la “deuda” ante River puede empezar a saldarla, ahora ya sin tener que verlo desde el banco de suplentes. Y que depende de él, en el campo de juego.

Es cierto: tras la Copa America habrá otro cruce directo entre ambos por la Copa Argentina, pero el inmediato es este.

Luego quedará ganar los dos juegos de local para estar entre los mejores 8 de América.

Y un descanso que le permitirá a Carlitos pensar sobre su futuro más allá de junio después de un año que lo afectó en temas familiares.

En un mes tiene la posibilidad de emigrar de Boca (así se lo permite el contrato que firmó) pese a que su vínculo vigente es hasta diciembre.

“Queremos contar con él mucho tiempo”, marcó Jorge Bermúdez hace siete días. Y el Apache tiene sobre la mesa la chance de quedarse en el club trabajando si es que decide colgar los botines.

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