En los 2000, su rostro era uno de los más reconocidos de las telenovelas. Natalia Streignard protagonizó éxitos como Mi Gorda Bella y La Tormenta, y tenía todo para seguir en la cima.
Pero en 2008, cuando su carrera parecía ir en ascenso constante, tomó una decisión que desconcertó a muchos: se alejó de las pantallas, de los sets y del ruido mediático… por una razón tan poderosa como íntima.

LOS MOTIVOS QUE LLEVARON A NATALIA STREIGNARD A DEJAS LAS TELENOVELAS AL FINAL DEL CONTENIDO
Su prioridad cambió. Dejó la fama por algo que no tiene alfombra roja, pero sí un valor incalculable: su familia.

Natalia se casó con el empresario Donato Calandriello y, lejos de los reflectores, comenzó a construir la vida que realmente soñaba: una vida tranquila, en casa, dedicada por completo a sus hijos.
Pero no fue un camino sencillo. En entrevistas recientes, la actriz reveló que antes de convertirse en madre, vivió una etapa muy dura.

Perdió cinco embarazos debido al lupus, una enfermedad autoinmune que complicó seriamente sus deseos de formar una familia. Lejos de rendirse, Natalia siguió luchando, y hoy disfruta de su mayor logro: ser madre de Jacques, Gia y Gianni.
Ahora vive en Miami, dedicada 100% a su familia. A veces comparte fotos o reflexiones en redes, pero sin buscar protagonismo. Ya no necesita una telenovela para tener una historia que inspire. Su vida actual habla por sí sola.
