Paulina Rubio logró una importante victoria legal al obtener la custodia principal de su hijo Nicolás Andrés, tras una batalla judicial que duró más de dos años. La exabogada de la cantante explicó que este caso fue uno de los más complejos que ha enfrentado en la corte de familia, debido a la multiplicidad de factores que la jueza tuvo que considerar para determinar el mejor interés del menor.

El conflicto surgió cuando Colate, padre de Nicolás, se mudó a España sin acordar previamente con Paulina un nuevo plan de convivencia. Ante esta situación, Colate solicitó que su hijo se trasladara con él a Madrid, lo que provocó un juicio de tres días en el que se evaluaron testimonios y pruebas. Curiosamente, Paulina no testificó; la decisión se basó en los testimonios de Colate y de la guardiana del menor.
La jueza aplicó el estatuto de la Florida, que establece criterios específicos para casos de custodia, como el deseo del niño, la capacidad de cada padre para fomentar la relación con el otro progenitor y la situación financiera de ambos. La resolución determinó que Nicolás permanecerá en Miami bajo la custodia de Paulina, mientras que Colate mantendrá un régimen de visitas a distancia, con encuentros programados en España o donde él resida.

Este fallo no implica la pérdida de la relación paterna, sino un ajuste a las circunstancias de la reubicación. La decisión refleja la complejidad y sensibilidad que implican estos casos en la corte de familia, donde la prioridad es siempre el bienestar del menor.