El jengibre es una de esas raíces que durante generaciones ha estado presente tanto en la cocina como en diferentes preparaciones tradicionales. Su sabor intenso y ligeramente picante es fácil de reconocer, pero lo que realmente ha despertado el interés de los investigadores son los compuestos bioactivos que se encuentran naturalmente en esta raíz.
Entre ellos destacan los gingeroles, compuestos responsables de buena parte del sabor característico del jengibre fresco. Diversas investigaciones han estudiado el jengibre y sus componentes por sus posibles efectos antioxidantes y su relación con determinados procesos inflamatorios y metabólicos del organismo.
Esto no significa que beber jengibre pueda curar enfermedades, eliminar la inflamación o acelerar mágicamente el metabolismo. Sin embargo, es un ingrediente interesante que puede incorporarse fácilmente a la alimentación, y una de las formas más sencillas de hacerlo es preparando una infusión casera de jengibre fresco.
Para preparar una taza necesitarás:
• 1 taza de agua (aproximadamente 250 ml)
• Un trozo de jengibre fresco de aproximadamente 2–3 cm
• 1 cucharadita de miel, opcional
• Unas gotas de limón, opcional
La preparación es muy sencilla. Lava bien el jengibre y córtalo en varias rodajas finas. Coloca el agua en una pequeña olla y, cuando comience a calentarse, agrega las rodajas de jengibre.

Deja que la preparación hierva suavemente durante aproximadamente 5 a 10 minutos. Cuanto más tiempo permanezca el jengibre en el agua, generalmente más intenso y picante será el sabor de la infusión.
Después retira la olla del fuego, cuela la bebida y sírvela caliente en una taza. Si quieres suavizar su sabor, puedes agregar una pequeña cantidad de miel cuando haya bajado un poco la temperatura. También puedes añadir unas gotas de limón.
Además de sus compuestos bioactivos, el jengibre cuenta con otra característica por la que ha sido ampliamente estudiado: existe evidencia de que puede ayudar con algunos tipos de náuseas, aunque los resultados y la cantidad utilizada dependen de cada situación.
Como ocurre con cualquier remedio casero, más cantidad no significa más beneficios. Utilizar jengibre como ingrediente culinario o en una infusión no es lo mismo que consumir extractos o suplementos concentrados. En cantidades elevadas puede provocar molestias digestivas en algunas personas y también puede interactuar con determinados medicamentos.
Por eso, quienes toman medicamentos regularmente, están embarazadas, tienen alguna condición médica o desean consumir cantidades elevadas de jengibre o suplementos concentrados deberían consultarlo previamente con un profesional de la salud.
Lo interesante de esta receta está precisamente en su sencillez: agua, jengibre fresco y unos minutos de preparación son suficientes para obtener una bebida aromática que lleva muchísimo tiempo formando parte de preparaciones tradicionales alrededor del mundo.