Hay noches en las que el cuerpo está cansado, pero la cabeza parece tener otros planes. Cuesta relajarse, pasan los minutos y uno termina mirando el techo esperando que llegue el sueño. Entre las preparaciones tradicionales utilizadas para esos momentos aparece la infusión de raíz de valeriana, una bebida herbal conocida desde hace mucho tiempo por su uso relacionado con la relajación y el descanso.
La valeriana procede de la raíz de Valeriana officinalis. Tradicionalmente se ha utilizado para aliviar estados leves de tensión nerviosa y para ayudar cuando cuesta conciliar el sueño. No funciona como un interruptor que “apaga” a la persona inmediatamente y tampoco debe presentarse como una cura para el insomnio, pero sí es una de esas infusiones caseras que han acompañado las rutinas nocturnas de muchas personas.

Para preparar una taza sencilla necesitarás aproximadamente 2 a 3 gramos de raíz de valeriana seca y triturada y una taza de agua caliente. Coloca la raíz en la taza o en un infusor, vierte aproximadamente 200 a 250 ml de agua recién calentada y tapa el recipiente para conservar mejor el aroma de la preparación.
- 2 a 3 gramos de raíz de valeriana seca y triturada
- 1 taza de agua, aproximadamente 200 a 250 ml
- Una taza o tetera pequeña
- Un colador o infusor
Deja reposar la valeriana en el agua caliente durante unos 10 a 15 minutos y después cuela la bebida. Puede tomarse tibia, preferiblemente durante la parte final de la noche, cuando ya se está reduciendo la actividad y preparando el cuerpo para descansar. Su sabor y aroma son bastante particulares, así que algunas personas prefieren empezar con una infusión no demasiado concentrada.
La Agencia Europea de Medicamentos reconoce preparaciones de raíz de valeriana para aliviar tensión nerviosa leve y ayudar con trastornos del sueño. En el caso del sueño, el efecto de la valeriana no debe entenderse como algo necesariamente inmediato: este tipo de preparación se ha utilizado buscando favorecer una transición más tranquila hacia el descanso.
Una buena forma de incorporarla es convertir la taza en parte de una rutina nocturna sencilla: bajar las luces, dejar a un lado el teléfono durante un rato y sentarse tranquilamente mientras se toma la infusión. La valeriana no reemplaza esos hábitos, pero puede acompañarlos cuando lo que se busca es bajar un poco el ritmo antes de acostarse.
También conviene recordar que la valeriana puede causar somnolencia. Por esa razón, no es recomendable tomarla antes de conducir o realizar actividades que requieran mucha atención, y hay que tener especial cuidado si se combina con alcohol, medicamentos sedantes u otros productos que produzcan sueño.
Si los problemas para dormir aparecen casi todas las noches, duran varias semanas o afectan mucho el funcionamiento durante el día, es mejor buscar la causa en lugar de depender únicamente de una infusión. Pero para esas noches ocasionales en las que cuesta desconectarse, una taza de valeriana sigue siendo una preparación tradicional, sencilla y muy fácil de hacer en casa.