Tomate y ajo son dos ingredientes que probablemente tienes en la cocina, pero existe una combinación tradicional que resulta bastante inesperada: utilizarlos juntos para preparar unas gárgaras caseras cuando existe irritación o molestia en la garganta.
El tomate aporta nutrientes como vitamina C y diferentes antioxidantes, entre ellos el licopeno. El ajo, por su parte, contiene distintos compuestos azufrados que han sido ampliamente estudiados, especialmente los que se forman cuando el ajo fresco se corta o machaca.
Esto ha hecho que ambos alimentos aparezcan frecuentemente en preparaciones tradicionales relacionadas con el bienestar. Sin embargo, es importante aclarar que esta mezcla no es un tratamiento demostrado para curar una infección de garganta ni sustituye medicamentos o la evaluación de un profesional de la salud cuando son necesarios.

¿Cómo se prepara el remedio casero de tomate y ajo?
Para esta preparación necesitarás:
• 2 tomates maduros y frescos
• 1 diente de ajo
• 250 ml de agua tibia
Primero, lava muy bien los tomates y extrae su jugo. Después, machaca el diente de ajo y mézclalo con el jugo de tomate. Agrega aproximadamente 250 ml de agua tibia y mezcla bien los ingredientes.
La preparación tradicional se utiliza para realizar gárgaras y posteriormente se desecha, sin necesidad de tragarla. Debido a que tanto el tomate como el ajo pueden resultar irritantes para algunas personas, especialmente si la garganta ya está muy sensible, conviene suspender inmediatamente su uso si provoca ardor, dolor o mayor irritación.
También hay que tener presente que una garganta irritada puede aparecer por muchas razones: aire seco, alergias, reflujo, uso excesivo de la voz o infecciones virales y bacterianas, entre otras. Por eso, aliviar momentáneamente una molestia no significa haber tratado la causa que la está provocando.
Si el dolor es intenso, persiste, aparece fiebre alta, dificultad para respirar o tragar, o los síntomas empeoran, lo adecuado es buscar atención médica.
Más allá de las propiedades que suelen atribuirse a los remedios tradicionales, esta combinación llama la atención precisamente por lo inesperada que resulta: tomate, ajo y agua tibia convertidos en una sencilla preparación casera que ha pasado de generación en generación.